La primera vez que ingresé al estudio de pole dance, varias emociones me invadieron. Como un hombre que nunca antes había intentado esta actividad, me sentía nervioso y un poco ansioso. Sin embargo, la presencia de la profe Romi, una verdadera seca en la materia, me transmitió profesionalismo y confianza desde el primer momento, quedando impresionado por su destreza y habilidad en cada ejecución y transición. El ambiente seguro y acogedor creado por ella y mis compañeras de clase fomentó un sentido de comunidad y apoyo mutuo, lo que me permitió siempre ir más allá de mis límites, perdiendo ese miedo a equivocarme. El pole dance se ha convertido en una pasión que me ha permitido disfrutar de una travesía llena de superación personal y gratificación. Recomiendo las clases de la profe Romi 100%.